Después de un brillante, nunca mejor dicho, año 2024 (+27% en divisa Dólar, mejor comportamiento entre los activos de inversión en el pasado ejercicio), el oro está experimentando otro impulso alcista continuando así la favorable tendencia que comenzó a final de 2022 con un fuerte aumento de la demanda de oro por parte de los bancos centrales mundiales.
Además de una base de factores objetivos, parece que el mercado ha interpretado esta vez que el metal precioso sí puede ser un buen refugio ante las incertidumbres que acechan a la economía global en estos momentos, lo que no siempre es así. A Trump se lo debemos.
El mejor activo de inversión en 2024 que continúa su apreciación
Sumado a su efecto de cobertura en determinados escenarios de tensión como el que ha creado, él solito, el presidente Trump con su ruido arancelario, el oro sigue brillando este año alcanzando otro récord en su cotización (+14% de subida en lo que llevamos de 2025 y la onza por encima de 3.000 USD) apoyada en la expansión constante de los ETFs sobre oro (fondos de inversión cotizados) y a la actividad compradora china. No se puede pedir más a una inversión: cobertura y rentabilidad.
Como contaba hace unos meses el portal de noticias suizo Swissinfo.ch, muy propenso a publicar noticias sobre metales preciosos, el Banco Popular de China (BPC, banco central) continúa aumentando sus reservas de oro. Esto no solo provoca por si solo subidas en la cotización del metal precioso, sino que crea un efecto contagio favorable en muchos inversores consolidando todavía más la tendencia alcista que cito más arriba.
Además de lo ya explicado, las recientes caídas en los rendimientos de los bonos de EEUU, un Dólar más débil y la demanda de protección ante la inflación, han ayudado a ese fulgurante incremento de precio.
Finalmente, la volatilidad de los mercados de acciones chinos y la prolongada crisis inmobiliaria, han provocado igualmente que los inversores chinos hayan también optado por activos considerados como refugio: ETFs ligados al precio del oro y monedas y lingotes que son muy del gusto del inversor asiático.
Mineras y oro: no siempre con la misma evolución
La opción de lograr exposición a este activo a través de las compañías cotizadas en Bolsa, que por su actividad deben estar más correlacionadas con él, como son las mineras cuya principal actividad es la extracción de oro, es también una alternativa a considerar por los inversores.
Buena parte de estas empresas están agrupadas en un índice sectorial llamado Arca Gold Miners Index, cotizado en la Bolsa de Nueva York. En los últimos tres años, la cotización del oro ha doblado a la de este índice. ¿Motivos? Principalmente, uno: la oferta/demanda de las acciones de una compañía cotizada está ligada a múltiples factores (regulatorios, gastos de explotación, etc.) que hacen que necesariamente exista una distancia entre el precio del oro como materia prima y la cotización de empresas dedicadas a su extracción y procesamiento.
El porqué de su presencia en una cartera
Aparte de su propiedad de servir de inversión refugio aquí ya comentada, el oro es un producto físico real con claras aplicaciones industriales y de consumo y se utiliza en muchos productos, joyería y electrónica, entre otros. Es decir, el oro tiene muchas aplicaciones en el mundo real que le otorgan una garantía cierta de valor e impiden que su cotización se hunda, bien al contrario ésta tiende a reflejar con frecuencia fielmente sus fundamentales. De hecho, un desplome de su cotización estimularía la demanda de los consumidores y de la industria, lo que en última instancia conduciría a una recuperación de su precio. El oro es per se un depósito cierto de valor (no tiene emisor) que no genera flujos de efectivo, ni dividendos ni pagos de cupones y que ahora tiene el favor del sentimiento de los inversores.
Cómo invertir y perspectiva
Invertir en oro a través de ETFs, de fondos multiactiactivos que lo sobreponderen o de depósitos con él de subyacente, puede ofrecer rentabilidades relativamente desconectadas del mercado bursátil y ayudar a proteger, como explicado, una cartera durante fases de fuertes caídas de los mercados de acciones, amén de las ventajas de diversificación inherentes a la inversión en materias primas, independientemente del estado del mercado.
No creo que el oro pierda su brillo en el mercado a corto plazo, al menos mientras Trump siga en “modo arancel” y la incertidumbre y la volatilidad de la Bolsa estadounidense continúen campando a sus anchas en las bolsas de EEUU.
Como decía en la columna aquí publicada hace un año en la que recomendaba la presencia del oro en las carteras de inversión, no considero previsible, incluso con Trump, que el apocalipsis esté cerca. No obstante, ello no es óbice para que, a la hora de gestionar un patrimonio, atendamos a lo inesperado y no sólo a lo improbable.
P.D. para los políticamente muy correctos: como contaba hace unos meses el mencionado medio Swissinfo.ch, las sanciones internacionales, incluidas las impuestas por Suiza, prohíben la importación de todo el oro ruso producido después del inicio de la guerra con Ucrania. Pues bien, la importación de oro ruso se ha disparado en Suiza desde que Rusia invadió Ucrania lo que, inevitablemente, está ayudando a la ofensiva bélica de Putin; de hecho, en 2023, las refinerías suizas adquirieron casi el doble de oro que las instituciones financieras. La refinación de lingotes en Suiza, sin importar su lugar de procedencia, les confiere un sello helvético de aprobación que hace imposible averiguar el origen del oro.