Navegando entre la volatilidad y el miedo a la IA
Les contaba hace unos días que el miedo en Bolsa parecía estar volviendo. Así ha sido y esta vez con la ayuda de la Inteligencia Artificial (IA) hasta ahora salvadora del mercado
Ni los bonos ni los bancos centrales, y tampoco el precio del petróleo, están ayudando El aumento de los rendimientos de los bonos (caída en sus precios) que limita el potencial alcista de las Bolsas, la «obligada» postura restrictiva de los bancos centrales acelerando las subidas de tipos de interés e incrementando los costes de financiación de particulares y empresas y el alza de los precios del petróleo por el enquistamiento del conflicto en Oriente Medio con sus inevitables efectos inflacionistas, están provocando inquietud en los mercados y la volatilidad campa a sus anchas en forma de caídas de los índices como sucedió el pasado viernes.
Pero el fondo económico sigue sólido
La situación descrita hace que el temor de muchos inversores aumente. No obstante, creo que la fortaleza económica subyacente acabará imponiéndose si bien, mientras tanto, continuaremos experimentando fases de volatilidad como está sucediendo en el presente mes de septiembre.
En algunas partes del mercado esta reacción está siendo excesiva a la vista del enérgico empuje de los beneficios y la inversión empresarial, que sigue mejorando y ampliándose, así como de unos indicadores de actividad que apuntan a que la demanda se sitúa cómodamente por encima de la tendencia. Ésta, estimulada por la inversión en IA, y una política fiscal expansiva, es uno, aparte de los ya citados, de los motores más duraderos para el rendimiento de los mercados de acciones por lo que éstos deberían mantener un buen tono hasta fin de año.
Las valoraciones parecen más atractivas
No deben perderse de vista las valoraciones de algunos mercados, especialmente el estadounidense, ni el hecho de que los retrocesos de las Bolsas tengan su lado favorable. No en vano, las valoraciones bursátiles se están reajustando discretamente en lugar de desplomarse y el PER del S&P 500 ha caído de 23 a 19, lo que debería hacer mirar con algo de relajación a la Bolsa americana.
El movimiento a la baja ha sido global (no solo en EEUU) y varias Bolsas se han abaratado (la europea especialmente), lo que pone de manifiesto la paradoja de que un mercado alcista pueda continuar con un sólido impulso, pero con las acciones cotizando a valoraciones más atractivas. Con todo, el actual nivel del índice S&P 500, bandera siempre que encabeza los movimientos de la renta variable mundial, todavía se aleja de su valor razonable según el modelo de capitalización de beneficios, lo que justificaría ulteriores bajadas, y ello se debe a la subida de la rentabilidad del Treasury a 10 años que ronda el 5% (éste es el factor de descuento del citado modelo).
El miedo a la IA: burbuja y subversión
La verdadera pregunta para los inversores no es si la «burbuja» está estallando, sino qué es lo que está haciendo que se desinfle con tanta calma. Estimo que la pérdida de tensión que se está produciendo en el ecosistema IA (apoyada en eventos como el frenazo de la salida a bolsa de OpenAI que desencadenó descensos en las compañías más ligadas a la IA), debería ser más que bienvenida por los inversores, dejando así poco a poco atrás la imagen de una IA como único emblema que debe inexorablemente liderar el impulso de la economía y de los mercados.
Hace unos días resurgía con fuerza el discurso apocalíptico ligado a la IA y a la pérdida de control sobre sus avances. Considero que esa visión no se ajusta a la realidad y que una IA que evolucione como un motor desatado que pueda provocar ataques informáticos a gran escala en Internet («la rebelión de las máquinas») es una boutade que puede venir bien a analistas y directores de marketing para marcar el territorio de sus empresas y tapar algunos problemas reales e inmediatos de ciertos desarrollos tecnológicos.
Lo que realmente deberían temer, a corto plazo, los inversores en Bolsa, no es tanto una superinteligencia rebelde como unos bancos centrales que tornen incapaces de manejar las contrariedades financieras que provocan los factores que mencionaba al principio de esta columna. Hasta ahora, las principales autoridades monetarias mundiales lo están haciendo de manera correcta y si así prosiguen, como espero, el mercado alcista continuará con positivo vigor gracias, además, a que ahora las acciones cotizan con valoraciones más atractivas.